Política
La Medida del 30% de Barcelona establece requisitos de vivienda asequible para nuevos proyectos residenciales
Los promotores de grandes proyectos de vivienda deberán destinar una parte de los pisos a alquileres reducidos, según las normas urbanísticas municipales que también limitan la construcción en determinados tipos de suelo.
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Barcelona exige que los nuevos proyectos residenciales de más de 600 metros cuadrados destinen el 30% de sus viviendas a uso asequible mediante la denominada Medida del 30%, con alquileres situados entre un 60% y un 80% por debajo del precio de mercado. En las áreas de transformación urbana designadas, los promotores deben reservar el 40% del suelo para Vivienda de Protección Oficial, de la cual la mitad debe destinarse al alquiler. Estas normas se aplican directamente a los proyectos que incorporan nueva oferta de vivienda en los barrios existentes.
La regulación se enmarca junto a la clasificación municipal del suelo en tres categorías: suelo urbano, suelo urbanizable y suelo rústico. La construcción en suelo rústico está sometida a fuertes restricciones, lo que concentra la nueva edificación en zonas ya desarrolladas. Un plan estratégico tiene como objetivo la entrega de 131.000 nuevas viviendas mediante la densificación y la renovación de los barrios existentes, sin ampliar los límites de la ciudad ni consumir nuevo suelo.
Requisitos para nuevos proyectos de vivienda
Quienes buscan vivienda se encuentran con estas reglas de reparto cuando se aprueban grandes promociones. El requisito del 30% se activa cuando un proyecto supera el umbral de los 600 metros cuadrados, mientras que la reserva del 40% del suelo se aplica en las zonas de transformación. Ambas medidas incrementan la proporción de pisos disponibles a precio limitado dentro de los mismos edificios o parcelas, lo que incide en la combinación de viviendas a precio de mercado y de menor coste en esas ubicaciones.
Los hogares locales podrán encontrar así más viviendas con precios por debajo de los niveles de mercado predominantes en los proyectos que cumplan los requisitos, aunque la disponibilidad dependerá del ritmo y la localización de las promociones aprobadas. Las normas no modifican los arrendamientos existentes, sino que condicionan la nueva oferta que accede al mercado.
Clasificación del suelo y zonas industriales
En determinadas zonas industriales específicas, como la Zona Franca, rigen estrictas normas de edificabilidad: la altura máxima está limitada a 18,30 metros, la ocupación del suelo al 70% y la parcela mínima a 2.500 metros cuadrados. Estas restricciones limitan la escala y la tipología de cualquier nueva construcción en esos emplazamientos, alejando los grandes proyectos residenciales de dichas zonas y orientándolos hacia áreas de suelo urbano donde operan las medidas del 30% y del 40%.
La combinación de las restricciones por tipo de suelo y los requisitos de vivienda asequible a nivel de proyecto hace que la nueva oferta de viviendas se concentre previsiblemente en los barrios designados que ya cuentan con infraestructuras existentes. El Gobierno prevé que el plan estratégico genere 131.000 viviendas adicionales a través de este enfoque.
La aplicación de la medida continúa en el marco de los documentos de planeamiento vigentes, y cada proyecto aprobado es evaluado conforme a los umbrales de superficie y los porcentajes de reserva de suelo establecidos. Los vecinos de los barrios afectados irán comprobando la combinación resultante de tipos de vivienda a medida que avancen las obras.