Política
La Zona de Bajas Emisiones de Barcelona restringe el acceso de vehículos entre semana para los residentes
La zona, que abarca más de 95 kilómetros cuadrados, prohíbe circular entre semana de 7 a 20 horas a los vehículos sin distintivo ambiental de la DGT española.
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La Zona de Bajas Emisiones de Barcelona abarca más de 95 kilómetros cuadrados y prohíbe circular entre semana de 7 a 20 horas a los vehículos que no cuenten con el distintivo ambiental de la DGT. Los vecinos que dependen de vehículos más antiguos para desplazarse al trabajo, realizar repartos o desarrollar su actividad profesional deberán obtener el distintivo correspondiente o adaptar sus horarios y rutas para cumplir con la normativa, cuya aplicación recae en el Ayuntamiento de Barcelona y el Àrea Metropolitana de Barcelona.
Marco normativo y obligaciones de los residentes
El Àrea Metropolitana de Barcelona tiene competencias sobre las ordenanzas que regulan el ciclo del agua, el tratamiento de residuos municipales y los escombros, además de centralizar las licencias ambientales para las actividades económicas. El marco normativo estatal, articulado en la Ley 34/2007 de Calidad del Aire y la Ley 22/2011 de Residuos, obliga a las empresas a respetar los límites de emisión, llevar registros de autocontrol y asumir las obligaciones de limpieza del suelo cuando operan dentro de la ciudad. Estas exigencias afectan directamente a los negocios locales, que deben actualizar sus equipos o procesos para mantener sus licencias en vigor.
En el marco del Plan Clima 2018-2030 y la Declaración de Emergencia Climática de 2020, el Ayuntamiento se ha marcado el objetivo de reducir en un 50 por ciento las emisiones de gases de efecto invernadero respecto a los niveles de 1992 antes de 2030, mediante una inversión de 563 millones de euros distribuida en 103 medidas. Desde 2015, las iniciativas de movilidad sostenible ya han logrado reducir la contaminación atmosférica en un 31 por ciento, con el compromiso de recortar un 30 por ciento las emisiones del tráfico rodado en 15 años para ajustarse a los estándares de la Organización Mundial de la Salud. Los vecinos perciben estos objetivos a través de los cambios continuos en la circulación y en la oferta de transporte público.
Efectos prácticos en la vida cotidiana
Los propietarios de vehículos sin el distintivo requerido se enfrentan a restricciones de acceso entre semana que condicionan los horarios laborales, las salidas al colegio y los repartos de mercancías en toda el área afectada. Las empresas deben registrar sus emisiones y mantener documentación que acredite su cumplimiento, lo que puede encarecer los costes operativos y repercutir en los precios de bienes y servicios para los consumidores. La combinación de las restricciones de la zona con la normativa estatal sobre residuos y calidad del aire determina también cómo los vecinos gestionan los residuos domésticos y cómo las empresas locales manejan las actividades de construcción o industriales.
El gobierno prevé continuar aplicando las medidas del Plan Clima para alcanzar el objetivo de emisiones de 2030. Se espera que los residentes se adapten utilizando vehículos con distintivo, recurriendo al transporte público o ajustando sus horarios de desplazamiento, mientras la vigilancia del cumplimiento sigue adelante al amparo de las ordenanzas vigentes.